jueves, 15 de diciembre de 2011

TRIÁNGULO

Exige el tacto rozadura y beso
del sexo opuesto en exclusivo lazo;
pero a veces reclama el contrapeso
de una tercera parte en el abrazo.
Oh, la belleza triangular del nexo
que une al hombre, a la amante y a la extraña,
a aquélla por amor, a ésta por sexo,
en simultaneidad que a nadie engaña.
Y el encanto sensual de cada dama,
concediéndose mutua transferencia
de voluptuosidad, sobre una cama
que tres comparten sin interferencia.
¿Quién más experto en las furtivas artes
de la satisfacción en el placer,
que la mujer que ve sus propias partes
al explorar la piel de otra mujer?
¿Y qué mejor educación o escuela
para el hombre inexperto, -¿no son todos?-,
que observar cuanto en ellas se revela
de exquisitez, fogosidad y modos?
No serán dos, aunque pudieran serlo,
activos, sin pudor, participantes;
puede el tercero detenerse a verlo,
o simplemente unirse tres amantes.
En rotación continua, entretejidos,
en directo, en anverso y en reverso,
sin tabúes cohibiendo los sentidos,
uniendo lo inocente a lo perverso.
Yo acuñaré mis besos sobre besos
que ella ha dejado en ti, con los sabores
que ella misma dejó en mi boca impresos,
mas sólo captarás tú mis temblores.
Y tus besos caerán sobre la senda
que ella misma imprimió al acariciarme;
y llevarán su aroma, mas tu ofrenda
será mejor, porque has sabido amarme.
¿Y los celos? ¿Podrás desenredarte
de sus marañas? Al llegar la hora
en que la unión más pura se comparte,
¿serás quien goza al contemplar, o llora?
Te amo dulce, sensual, tierna, lasciva,
y te amaré con huella de mujer;
mas con la misma huella en mi piel viva,
¿me adorarás mañana como ayer?

© José Luis Bermejo (El Seneka)

lunes, 12 de diciembre de 2011

AMIGO MAR

Quisiera volverme viento
y hasta ti poder llegar
para poderte contar
el inmenso amor que siento:
Ella es la luz de mi vida,
mi tormento, mi castigo,
el consuelo de un amigo,
mi locura más querida.
Es fantasía en mis sueños,
fiebre cuando estoy despierto,
oasis en mi desierto
y meta de mis empeños.
Es mi razón de vivir,
el centro de mi universo,
la musa de cada verso
que soy capaz de escribir.
El final de mi viaje,
el perfume de mis flores,
la paleta de colores
que ilumina mi paisaje.
Cuando suba la marea
y venga contigo a hablar,
díselo tú, amigo mar,
¡tal vez a ti sí te crea!

© José Luis Bermejo (El Seneka).

domingo, 11 de diciembre de 2011

TRÍO CON UNA AMIGA

Somos una pareja explosiva. El sexo es para nosotros una necesidad vital. La media de polvos, a la semana es de tres, aunque nos gustaría practicar más sexo no lo hacemos por falta de tiempo. 

A pesar de que nosotros le sacamos el mayor provecho a nuestras relaciones sexuales sin necesitar terceras personas, un día decidimos compartir nuestro placer con una amiga. Raquel venia a visitarnos casi a diario y muchos fines de semana se quedaba en casa.

En una de nuestras interminables charlas me comentó que algunas veces cuando no podía conciliar el sueño, nos escuchaba jadear cuando mi marido y yo follábamos, y que eso le excitaba sobremanera y no le quedaba otra que masturbarse.

En ese momento no se lo dije, pero a mí siempre me había excitado la idea de que nos escucharan o incluso que nos vieran mientras nos volviamos locos follando.

Hable con Juan, mi marido, sobre el tema, y estuvo totalmente de acuerdo conmigo en que esa situación era al 100% estimulante.

Y con solo imaginarnos observados nos excitamos algo más de lo normal si cabe. Al terminar con un orgasmo espectacular, nos miramos y los dos supimos que queríamos compartir nuestras experiencias con Raquel . Ni siquiera tuvimos que comentárselo, la situación surgió por sí sola.

Mientras cenábamos hablamos los tres largo y tendido de sexo: de las experiencias de cada uno, de Juan y de mi.... y el ambiente se caldeo. Posé mi pie en la polla de Juan, bajo la mesa, y supe que estaba empalmado, yo estaba a mil y sabía que Raquel estaba en la misma órbita. Después de cenar nos pasamos al salón y decidimos ver una película; no era porno, pero si contenía escenas bastante picantes.

Mi sexo palpitaba de forma casi perceptible y Juan dejó que se le notara el miembro erecto bajo el pantalón. Yo me encontraba sentada entre los dos y decidí que debía ser yo quien diera el primer paso, además estaba deseosa de hacerlo. Me tumbe y mientras con mis pies masajeaba la verga de Juan, con la cabeza apoyada en las piernas firmes de Raquel empecé a acariciarle el coño por encima de la braguita y bajo se minúscula falda. Ella seguidamente me acarició el pecho, también por encima de mi camiseta. De forma instantánea surgieron mis duros pezones. Juan me desnudo completamente de cintura para abajo y se dispuso a comerme el coño como tan solo él sabe hacerlo. El placer me hizo jadear dulcemente y Raquel sintiendo una envidia sana se despojo de su tanga y me ofreció su sexo perfectamente rasurado. Yo sin dudarlo (por supuesto) e intentando imitar a Juan, ya que él me lo comía tan deliciosamente bien, inicie mi nueva tarea. Le pasé la lengua alrededor de los labios, chupe su clítoris como si fuese un chupete, y Raquel en ese momento comenzó a jadear de tal forma que pareció que llevaba un rato intentando contenerse. Con mi boca seguía ocupada en el clítoris y los labios y quise tener también a mis dedos entretenidos, así que le metí un dedo en su vagina calentita; noté que aceptaba un segundo y paseé los dedos índice y corazón por el interior del sexo de Raquel, su jadeo se hizo más sonoro; aunque creo que el mío le superaba, ya que yo estaba sintiendo doble placer: a Juan en mi coño, y el de Raquel en mi boca.

Mi marido hizo que nos cambiásemos de postura ya que estaba ansioso porque alguien le prestara atención a su magnífica polla.

Raquel y yo que estábamos, no del todo, pero si un poquito satisfechas nos dispusimos a compartir la polla de Juan. Al principio, reconozco que sentí un poco de celos pero se evaporaron rápidamente cuando alcé la mirada y se encontró con la de Juan, entonces supe que esta situación no iba a traer ningún problema.

Los suspiros de Juan me excitaban enormemente, sabía que disfrutaba a lo grande, con dos hermosas mujeres arrodilladas a sus pies compartiendo su polla y besándose entre chupadas.

Así lo hacíamos, mientras una estaba ocupada con la verga, la otra estaba entretenida con las tetas de su amiga, o con el coño. Yo estaba loca por correrme, así que busque lo posición ideal para que mi marido me penetrara su pollón. No necesité más de tres pollazos y Raquel que tenía su sexo en la boca de Juan tampoco pudo esperar más y se corrió casi a mi par.

Como las dos ya estábamos servidas, volvimos a dedicarle toda nuestra atención a Juan, volvimos a compartir su polla, y se corrió en nuestras bocas, ya que con las dos bocas hicimos una sola mamada.

El ritmo era perfecto, parecía que llevábamos toda la vida practicando el trío.

© Lola Lopez Abril (Messalina)