Fue el
amor completado por el sexo.
El sexo
transformándose en poesía.
La
poesía resolviéndose en lágrimas de gozo.
Las
lágrimas convirtiéndose en deseo.
El
deseo culminándose en el sexo.
El sexo
sublimado por el amor.
© José Luis Bermejo. (El Seneka).
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