Saboreo extasiado tus pezones
y siento tu temblor enardecido,
sigo encantado el ritmo que me impones
bajando mi cabeza hasta tu ombligo.
Tus caderas se elevan y me llamas
Al separar tus muslos lentamente
Pidiendo que también deguste y lama
Tu dulce sexo, palpitante, ardiente.
Bebo con ansiedad tus humedades
Y gimes y me aprietas contra ti,
Quieres mi lengua en tus oquedades
Y que succione tu clítoris sin fin.
Te corres en mi boca, enloquecida
Mientras yo me derramo entre tus piernas.
¡Y apenas comenzamos la partida,
La pasión de esta noche será eterna.
© José Luis Bermejo (El Seneka)
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