Mi pene es terciopelo revestido
que se endurece al tacto de tu mano
o de tu lengua al relamer profano,
0 al escuchar susurros al oído.
Te gusta verlo chico y encogido
y apenas con un roce leve y vano
desperezarse lento cual gusano
y acabar poco a poco endurecido.
Entonces de gusano despertado
pasa a ser esa flecha traicionera
que se te clava dentro y te penetra
haciéndote sentir, inesperado,
el placer más hermoso que existiera:
Del verso del amor la última letra.
© José Luis Bermejo (El Seneka)
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