sábado, 5 de noviembre de 2011

¡CORRE, CORRE!

¡Corre, corre fugitivo!
Escóndete de las luces,
que viene empujando el día.
escóndete, que la aurora,
con su claridad maldita,
hará que veas tu alma
sin velos y sin cortinas.
Que aunque la veas tú sólo;
que los demás ni la miran;
no podrás sufrir la pena
de verla tan desvalida,
tan inmunda y tan oscura
como el fondo de una sima.
Escóndete hasta que sientas
que otra noche se aproxima,
donde ocultar tus miserias
en soledad compartida.
Hasta que la negra noche,
que es tu cómplice y tu amiga,
te deje sacar al mundo
la verdad de tu mentira.
Guarda tu angustia en el pozo
del sueño, esa muerte en vida,
que de día puedes verla
 y no podrás resistirla.
Escóndete, duerme y muere.
Y de noche, resucita
el incesante arrastrarse
de tu insolente osadía
que pretende que la noche
es más clemente que el día.

© José Luis Bermejo (El Seneka)

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