sábado, 5 de noviembre de 2011

HAGAMOS EL AMOR

Hagamos el amor tan apretados
que no se sepa dónde acaba un dedo
y empieza la otra mano en este enredo,
los cuerpos fuertemente entrelazados.
Y me penetras tanto que pegados
se esconden en mi cuerpo con denuedo
tus frutos de tal forma que no puedo
saber si están juntos o separados.
Que nuestras bocas sean una sola,
que tu inquieta cadera nunca pare,
que tu mano se vuelva mi aureola,
que tu sudado cuerpo se prepare
para brotar tu rama en mi amapola,
todo hasta que el orgasmo nos separe.

© José Luis Bermejo (El Seneka).

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