Cuando acaban los calores
Ya se aproxima el otoño,
Se van mustiando las flores,
Se van mojando los coños. (Lo siento, pero es que rimaba muy bien).
Las hojas amarillean,
Los árboles se desnudan,
Los salidillos babean,
Las putitas se makean,
Los políticos saludan
y esperan que se les crea.
Y a un servidor se la sudan.
Se aprecia que es un placer
Que el verano ha terminado,
Y no se sabe qué hacer,
Ni donde leches meter
El aire acondicionado.
Se acaban las vacaciones,
los niños vuelven al cole
en Móstoles y en Madrás,
y nos tocan los cojones,
pues por sus santo bemoles
nos suben la luz y el gas.
Se terminan las rebajas,
Se nos quita el bronceado
Y aquel ligue para un rato
Que no dejó ni señal.
El bañador a su caja,
El funcionario enfadado,
Y al currante temporal
Le rescinden el contrato.
Por no dar más la paliza,
porque esto sería un infierno,
preparamos la pelliza
para afrontar el invierno,
que por no discriminarle,
y por mucho que ‘sus’ joda,
me propongo dedicarle
a él también otra oda.
© José Luis Bermejo. (El Seneka)
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